jueves, 10 de junio de 2010

La magía del Anboto





Montaña siempre envuelta por la magia, el mito y la leyenda. Leyenda que nos cuenta que Mari vivía en una cueva en estas alturas, a la puerta de la cual peinaba su larga cabellera rubia con un peine de Oro. La magia del Anboto atraía a Sorginak para celebrar sus fiestas o Akelarreak en honor al macho cabrío Akerbeltz. Algunas noches una gran bola de fuego sobre el cielo de Anboto nos desvela los desplazamiento de Mari hacia otros lugares de Euskal Herria donde posee Morada.

Anboto (1.331 m), el 1er monte que descubrí, en el año 1994, después de los montes de alrededor de mi zona. Fue también la 1ª vez que dormí en el monte y que me pico el gusanillo para aventurarme a descubrir los límites de lo posible. Desde entonces, he subido por todas sus variantes: la vía normal, por Urkiola; otra posibilidad desde el collado Pagozelai continuando la marcha al collado Zabalaundi, y desde aquí atacar la montaña por la arista Sur; desde Arrazola (287 m). Y la última vez, con Asier, una variante muy interesante y que permite recorrer la cresta Oeste sin dificultades para el montañero medio es la que se inicia en el collado Larrano (945 m). Situados en las campas de Asuntze (870 m) abandonamos por la izquierda la pista para tomar un bonito sendero que sube al collado de Larrano (945 m). Se eleva en este paraje un refugio y la exigua ermita de Santa Bárbara. Una vez en el collado nos alzamos a la cresta ganado sin problemas el primero de sus picos: Kurutzeta (1.202 m). Cabalgando sobre la misma se llega a Elgoin (1.220 m), y más adelante Saitzen Puntie (1.257 m), que da paso a la horcada de Agindi (1.227 m), desde donde se acomete la subida final.

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